Si no hubiera ido al "Salzon", no me hubiese encontrado en la lucha constante con mi confusión. después de un par de años igualmente dejo de ser una disco, lo convirtieron en un gran galpon.
inconscientemente el 23 de agosto, sabía que algo quería que pase, necesitaba encontrarme en esa situación, no importaba que lloviese y que tuviera pescadores negros, pero en minúsculo detalle si importaba el cabello, que durante la mañana estuve coloreando con un spray de color rojo. Quizá la lluvia lo desteñiría y me mancharía toda mi ropa, seguro que sí. de esa manera habia comenzado mi dia.

La impaciencia, picazón del miedo, brotaba sin piedad, si mal no recuerdo... fue la misma que registre cuando el primer domingo, él venía por mi, ansiedad, transformada en mierda de malestar, basta! trato de no recordar, pero debo decirtelo, que estúpida! rodeaba la ventana cada minuto para controlar cada detalle, cada cartel o cada auto que no dejase de estar en su mismo lugar, que no desaparecieran pero no fue suficiente porque tendría que haber observado con más persición para ver por dónde había pasado él.
A pesar de que el oficial me interrumpiera con la sospecha de mi larga espera en la puerta de ese lugar caribeño, con ese horrible sábado lluvioso, al fin llegó la rubia, buena mina resultó, pero más buena cuando le di mi visión de confianza por su hábilidad de estratega en sacárselo de encima. No pasó nada entre ellos, hasta hoy que yo sepa...